La traducción puede ser una herramienta de entendimiento entre culturas… pero también ha sido utilizada como instrumento de poder, asimilación y dominación. Y pocas situaciones lo demuestran tan claramente como la historia de la traducción durante el colonialismo.

En esta entrada, exploramos cómo la traducción jugó un papel clave en la colonización de pueblos indígenas, y cómo hoy también puede ser una herramienta de resistencia y recuperación cultural.

Traducción y conquista: una historia común

Durante los procesos coloniales en América, África, Asia y Oceanía, los idiomas indígenas eran vistos como obstáculos que había que eliminar o “domesticar”.

  • Misioneros traducían textos religiosos adaptando conceptos para que encajaran con la doctrina occidental.
  • Gobiernos coloniales imponían el idioma del imperio (español, inglés, francés…) como única lengua oficial.
  • Funcionarios y traductores eliminaban términos, estructuras y significados que no encajaban en la cosmovisión europea.

Así, la traducción no era un puente… sino una herramienta de control.

¿Qué se perdió en esas traducciones?

  • Cosmovisiones indígenas, muchas veces intraducibles o alteradas.
  • Palabras claves que definían relaciones con la naturaleza, el tiempo o lo espiritual.
  • Identidad lingüística, desplazada por lenguas coloniales.
  • Autonomía cultural: se despojaba a los hablantes del control de su lengua.

¿Qué está cambiando hoy?

Cada vez más proyectos de traducción se enfocan en:

  • Recuperar narrativas, cuentos y expresiones en idiomas originarios.
  • Traducir documentos legales, educativos y tecnológicos desde la lengua indígena, no hacia ella.
  • Incluir a hablantes nativos como traductores, revisores y protagonistas.

Este enfoque se conoce como traducción decolonial, y busca revertir la lógica colonial: ya no se traduce para dominar, sino para dignificar y preservar.

Casos reales de resistencia a través de la traducción

  • En México, el INPI ha impulsado traducciones legales al zapoteco, mixe, náhuatl y otras lenguas.
  • En Nueva Zelanda, el maorí es una lengua oficial y se traduce en instituciones públicas, apps y videojuegos.
  • En Canadá, comunidades indígenas reciben atención médica y educativa en su idioma, con materiales traducidos al cree, inuktitut, etc.
  • En Perú, las campañas sanitarias y electorales se traducen al quechua y aimara para garantizar el acceso.

Traducción + lengua indígena = justicia

La traducción respetuosa puede ser una forma de reparación lingüística, al devolver la voz a los pueblos que la perdieron bajo imposición.

También puede:

✅ Favorecer el acceso a derechos.
✅ Revitalizar lenguas en riesgo de extinción.
✅ Impulsar el orgullo cultural.
✅ Conectar generaciones (niños que aprenden su idioma gracias a materiales traducidos).

En resumen

La traducción fue usada como herramienta de colonialismo, sí. Pero también puede ser una herramienta de liberación. Hoy, traducir una lengua indígena no es solo una tarea lingüística: es un acto político, ético y profundamente humano.

 

Ilustración digital en estilo plano que muestra a un colonizador con una Biblia a un lado y una mujer indígena con un manuscrito ancestral al otro. El globo terráqueo al fondo simboliza el cruce de culturas y el conflicto entre imposición y resistencia. Ideal para ilustrar el impacto del colonialismo en las lenguas y su traducción.